En esta tierra, la cultura indígena y española se fusionaron para mezclar sus mejores ingredientes y recetas con el fin de crear una rica variedad de platos, en los cuales predominan los productos obtenidos de la agricultura de la zona. Así podemos observar que :
- De la harina de maíz provienen las sabrosas arepas, las carabinas, las hallacas, la mazamorra, la chicha, los indios (bollos de maíz y carne, servidos en sopa o con salsa de tomate), etc.
- De la harina de trigo se preparan las típicas y sabrosas arepas de harina, que se comen acompañadas de la infaltable cuajada, los pasteles de carne o queso, el pan dulce andino, etc.
Se podría decir que, la comida del campesino merideño empieza en la mañana con una taza de café bien cargado, seguido de un suculento desayuno con arepa, cuajada y guarapo, llamado también aguamiel; en el almuerzo se acostumbra a comenzar con un plato de granos (caraotas, arvejas, quinchonchos) que se acompañan en algunos casos con un poco de carne de res o aves; y la cena es más fuerte, ya que acostumbran a comer platos completos de carne. En horas de la tarde mas o menos a las cuatro, en algunos lugares se acostumbra el llamado “puntal”, una especie de merienda con pan o arepa y chocolate. Los domingos, las familias campesinas consumen el llamado mute o chanfaina, un plato preparado a base de mondongo y maíz. Otras comidas tradicionales son la pizca andina (caldo de carne aliñado con papas, huevos enteros, leche, cilantro y arepa desmenuzada), las almojábanas (pan de yuca con queso) , el perico (huevo revuelto con cebolla y tomate), hervido de res o gallina, los platos as base de trucha, etc.
En las mesas andinas, pobres o ricas, se comía copiosamente. La calidad variaba entre las mesas, pero la abundancia se mantenía. Algunos investigadores señalan que eran cuatro las comidas reglamentarias: el Desayuno ( pizca, arepa o verduras, carne y café negro); el Almuerzo ( queso o carne, cosapan y café claro o aguamiel); Puntal ( queso, arepa y café); cena o comida (ajiaco y aguamiel).
El primer restaurante conocido en Mérida, fue inaugurado en 1882 frente a la Plaza Bolívar. El dueño Andrade y Balza ofrecía además dos billares, uno francés y otro estadounidense. Después de este restaurante se abrieron muchos otros, como el Restaurante Chino y el Belensate. Poco a poco la ciudad se fue nutriendo de exquisitos sabores, donde se mezclan la sazón, ingredientes y recetas de diferentes culturas.
LA BODERA (TRADICION MERIDEÑA)
Los matrimonios se acostumbraba celebrarlos en las residencias familiares, por grandes y suntuosos que fueran. Para preparar la comida, la madre de la novia, o los familiares, generalmente recurrían a un importante personaje que la gente conocía como la Bodera. La Bodera preparaba los banquetes, hacía los pasapalos, y se encargaba de todo lo que fuera la alimentación de los invitados al convite.
Todo el que habla de las boderas, se refería inexorablemente a la sopa de piña, plato casi obligatorio en todas las celebraciones matrimoniales. Con ese plato, la Bodera iniciaba el menú que preparaba para los invitados.
COMIDAS:
Ají : en el Municipio Cardenal Quintero.
Apio con Queso: en el Municipios Aricagua, Arzobispo Chacón, y Guaraque.
Arbeja Molida o Cuchute: en el Municipio Libertador.
Arepas de Harina de Trigo: en todo el Estado Mérida.
Arepas de Maíz Bojo: en el Municipio Arzobispo Chacón.
Arepas de Maíz: en todo el Estado.
Asadura de Res: en el Municipio Guaraque.
Caldo con Huevo: en los Municipios Rivas Dávila, Zea, Tovar, y Pinto Salinas.
Caldo de Papas: en el Municipio Libertador.
Cambures: en el Municipio Campo Elías.
Carabinas: en el Municipio Libertador.
Caraotas: en el Municipio Guaraque.
Carne de Chivo y Ovejo: en el Municipio Sucre.
Carnes Diversas: En los Municipios Alberto Adriani, Caracciolo Parra y Olmedo.
Chicharrones: en el Municipio Cardenal Quintero.
Chorizos : en los Municipios Santos Márquina, Rangel.
Cochino Frito: en los Municipios: Andrés Bello, Cardenal Quintero, y Guaraque.
Cocido de Calabacín y Papas: en el Municipio Miranda.
Cuajada: en los Municipios Rangel, y Cardenal Quintero.
Empanadas: en el Municipio Sucre.
Hallaca Andina: en los Municipios Rivas Dávila, Miranda, Libertador, Pinto
Salinas, Tovar, Zea, y Guaraque.
Hervido de Gallina: en los Municipios Rivas Dávila, Cardenal Quintero,
Libertador, Zea, Tovar, y Pinto Salinas.
Jamón Andino: en los Municipios Santos Márquina, Rangel.
Mondongo: en los Municipios Justo Briceño y Libertador.
Mondongo: en los Municipios Rivas Dávila, Sucre, Zea, Tovar, y Pinto Salinas.
Morcilla : en los Municipios Aricagua, Arzobispo Chacón.
Natilla: en el Municipio Miranda.
Pan Criollo: en los Municipios Cardenal Quintero, y Arzobispo Chacón
Pan Tovareño: en el Municipio Tovar.
Papas Cocidas con Queso: en el Municipio Cardenal Quintero.
Pasteles de Champiñón y Trucha: en el Municipio Cardenal Quintero.
Pasteles: en todo el Estado.
Pescado Frito: en el Municipio Padre Noguera.
Pescuezo Relleno: en el Municipio Sucre.
Piras de Nabos: en el Municipio Rangel.
Pizca Andina: en los Municipios Rivas Dávila , Cardenal Quintero, Libertador,
Campo Elías, Rangel, Pinto Salinas, Zea, y Tovar.
Plátano: en los Municipios Alberto Adriani, Caracciolo Parra y Olmedo, Rivas
Dávila, Zea, Tovar, y Pinto Salinas.
Queso Ahumado: en los todo el Estado
Queso Andino: en el Municipios Rivas Dávila, Pinto Salinas.
Quesos : en el Municipio Alberto Adriani.
Salchichones: en el Municipio Santos Marquina.
Sancocho de Gallina: en los Municipios Miranda , Sucre.
Sancocho de Res: en el Municipio Justo Briceño.
Sani: en el Municipio Rangel.
Sopa de Arvejas Amarillas: en el Municipio Pueblo Llano.
Sopa de Arvejas: en los Municipios Rangel, Cardenal Quintero, Arzobispo
Chacón, Miranda, y Aricagua.
Sopa de Garbanzos: en el Municipio Campo Elías.
Sopa de Habas: en los Municipios Rangel, Pueblo Llano, Miranda, y Campo
Elías.
Sopa de Lentejas: en el Municipio Campo Elías.
Sopa de Pescado de Armadillo : en el Municipio Tulio Febres Cordero.
Sopa de Pescado Manamana: en los Municipios Alberto Adriani. y Tulio Febres
Cordero.
Sopa de Pescado: en el Municipio Padre Noguera.
Sopa de Trigo: en el Municipios Pueblo Llano, Miranda, y Cardenal Quintero.
Trucha Ahumada : en los Municipios Rangel, y Cardenal Quintero.
Trucha Andina: en los Municipios Rivas Dávila, Pueblo Llano, Zea, Tovar, y
Pinto Salinas.
Trucha en diferentes preparaciones: en el Municipio Miranda.
Trucha Rellena: en el Municipio Libertador.
Tungas: en el Municipio Santos Marquina.
Elaboración de Productos Lácteos:
Queso en el Municipio Arzobispo Chacón
Mantequilla: en el Municipio Arzobispo Chacón
Cuajada: en el Municipio Arzobispo Chacón
Charcutería: una de la pequeñas empresas que caracterizan la zona de Mucuchies es la producción de sabrosos embutidos, como jamón, salchichones, chorizos, etc. Que constituyen fuentes de ingresos a los pobladores de esa hermosa zona merideña.
BEBIDAS: entre las bebidas típicas se destacan la mistela (miche, papelón y especias), chicha de maíz , aguamiel, horchata (aguardiente con aguamiel, hinojo, romero y otros ingredientes) el ponche, etc.
LA INEFABLE MISTELA
La mistela ha sido la eterna compañera de la alegría merideña: en el nacimiento de un niño, en los bautizos, en los cumpleaños, en la Navidad, en las fiestas de la Paradura del niño. Y hasta en el agradable momento de la visita, salva la fragante mistela.
La mistela fue un recurso tan usado en todas las celebraciones merideñas, que llegó a las lindes del abuso, para ser considerada casi como una ridiculez.
Tan fuerte es que los expertos recomiendan beberla de pie; jamás sentados.
Como en un laboratorio rústico de los viejos alquimistas, la mistela, en las manos del pueblo, va tomando cuerpo y color:
En un garrafón de regular tamaño, por lo menos de un galón de capacidad, se vierte cuanto ron blanco fuerte sea posible sin impedir la añadidura de media botella de miel de abejas y de ciertos elementos sólidos que es menester agregar adecuadamente. Estos son: canela en astillas, clavos de especia, pedacitos de jengibre y raíz de citronera machacados, hojas de menta y de hierbabuena, guayabita, hinojo, eneldo, ruda, fragmentos de corteza seca de naranja y de cáscaras de limones verdes y una regular dosis de papelón quemado. Hay que taponar con cuidado el recipiente y sacudirlo durante ratos, entre días, para que la combinación entre los líquidos y los sólidos resulte perfecta. El “aliñado”, de acuerdo con los cánones tradicionales, necesita, por lo menos, seis meses de maceración y encierro, para que la mezcla quede curtida a cabalidad. Entonces puede ser destapado y puesto en uso.
Muy popular es, entre los merideños, la mistela con frutas, agregándole duraznos criollos, ciruelas pasas, manzanas, peras y aromatizándola con guayabita, clavos de olor, canela y nuez moscada.
La mistela es ciudadana del mundo, al menos del que cree en Dios y habla en Español.
LOS VINOS DE MÉRIDA
El primero en hacer vino en Mérida fue el farmacéutico francés Pedro Henrique George Bourgoin había vivido en Venezuela con su familia en 1.842, pero regresó a Francia. En 1.854 regresó al país, y esta vez definitivamente, radicándose en Mérida, convirtiéndose de esta manera en el pionero de la elaboración de vinos.
Para la década de 1.880, estando al frente de su Botica Francesa, en la calle independencia y regalaba medicinas a los pobres de solemnidad, recetados gratuitamente por el también filántropo R. Parra Picón, se dio a la tarea de elaborar un vino extraído de la pulpa del grano de café. Y lo obtuvo. En su misma botica vendía el vino, detallándolo a 5 reales la botella.
Posteriormente, el vino de uva. Hacia 1.890 el Prebístero José Vicente Quiñones, cura de Lagunillas, había adaptado exitosamente plantas de vid en Lagunillas, y ya para 1.892 tenía una extensa plantación que alcanzaba unas 2.000 plantas, destruidas por el monstruo de la guerra ese mismo año. El cura Quiñones había logrado producir, sin embargo, en 1.891, un vino de uva como un experimento. Y la experiencia fue tan exitosa que la fama del vino rebasó las fronteras merideñas. En junio de 1.891 un periódico taribeño lo recomendaba. Un par de meses antes, el Prebístero José María Pérez Limardo había invitado al Doctor Caracciolo Parra, rector de la Universidad de los Andes, a degustarlo.
Luego de esa primera empresa abortada por la guerra, el cura Quiñones no se dio por vencido y perseveró, hasta que los viñedos volvieron a crecer en Lagunillas. A finales de 1.905 ya habían allí más de 4.000 cepas. Estos fueron los viñedos que probablemente aprovechó el ilustre naturalista merideño don Salomón Briceño Gabaldón para reeditar la experiencia de Quiñones, elaborando su propio vino.
Para 1.909, ese buen viejo de don Salomón, junto con su hijo, elaboraba y vendía un vino silvestre de estas localidades prepara para el consumo de los individuos que deseen agregar a su mesa, una bebida pura y por demás higiénica y medicinal, pues no contiene ninguna sustancia ni componentes nocivos.
Don Salomón vendía el vino dulce y seco a 2 reales la botella; el vino con amargo (un derivado del Amargo de Angostura), a 21/2 reales. Y vendía además el vino de Coca, recomendándolo como un poderoso reconstituyente para superar los estados de calentura, dispepsia, y anemia. Largo tiempo don Salomón elaboró vinos. En 1.930 producía el vino La Lágrima en su fábrica la Andina, y anunciaba su vino hecho con la uva nacional .
En la Exposición Nacional de Venezuela de 1.883, celebrada en Caracas, se mostraron vinos de naranja, de flores de piña dulce, de piña seco, de corozo y de jugo de caña.
Otro vino se elaboró en Mérida hacia 1.920: el de naranjas. Pero fue poco conocido, su oferta era muy doméstica y su consumo muy restringido. En un diario merideño de 1.920, encontramos una receta para preparar el vino de naranjas: Se desconcha la naranja dulce y madura, y se le extrae el jugo por medio de una prensa. A cada galón de jugo se le agregan dos papelones o, dos libras de azúcar. Se deja fermentar en una vasija sin moverse para evitar que se convierta en vinagre. Terminada la fermentación, queda listo el vino, de un aroma agradable y de un color ámbar.
BEBIDAS:
Aguardiente Anisado con ramas: en el Municipio Campo Elías.
Aguardiente de Miel de Abejas: en el Municipio Libertador
Atol de Zapallo: en el Municipio Cardenal Quintero
Atol de Churí: en el Municipio Cardenal Quintero
Atol de Maíz: en los Municipios Rivas Dávila, Guaraque, Zea, Tovar, y Pinto Salinas
Virus: en el Municipio Aricagua, Arzobispo Chacón
Buche de los 7 Gramos: en el Municipio Rangel
Café: en todo el Estado
Calentadito: en los Municipios Rivas Dávila, Rangel, Pueblo Llano, Libertador, Zea, Tovar, y Pinto Salinas
Chicha Andina: en todo el Estado.
Chicha de Arroz: en el Municipio Sucre
Chicha de Maíz: en el Municipio Guaraque, Sucre
Chocolate: en todo el Estado
Chuchuguaza: en el Municipio Sucre
Guarapo de Caña: en los Municipios Santos Marquina, y Arzobispo Chacón
Guarapo de Limón: Municipios Guaraque, Campo Elías, y Sucre
Guarapo de Panela: Municipios Rivas Dávila, Rangel, Pueblo Llano, Libertador, Tovar, Zea, y Pinto Salinas
Guarapo Fuerte : Municipio Rangel
Guarapo: en todo el Estado
Jugo de Frutas Naturales: en todo el Estado
Levantón Andino: e el Municipio Libertador
Mazamorra: Municipios Arzobispo Chacón, Aricagua, Zea , y Tovar, Guaraque
Miche Andino: en todo el Estado.
Miche Sanjonero: Municipio Santos Marquina
Mistela: Municipios Municipio Rivas Dávila, Rangel, Libertador, Zea, Pinto Salinas
Ponche de Páramo: Municipios Rangel, Cardenal Quintero
Ponche- Leche e` Burra: Municipio Campo Elías
Té con plantas aromáticas y leche (Municipio Cardenal Quintero)
Tizana: en los Municipios Justo Briceño, Campo Elías, Libertador, Sucre
Vitamina: Municipios Pinto Salinas, Libertador
LOS DULCES MERIDEÑOS
La tradición de la elaboración de dulces en Mérida se remonta a la Colonia. En el siglo XVI, allí se producían bizcochos y galletas que se exportaban, junto con la harina de trigo, a Cartagena de Indias y a las Islas Antillanas, y abastecían a los tripulantes de las embarcaciones que llegaban al Lago de Maracaibo. A partir de esa fecha siempre era recordada Mérida por sus dulces.
En 1.823 el químico Francés Jean-Baptiste Boussingault llegó a Mérida, y tras visitar el convento de las clarisas y acceder a mostrarse y a desfilar ante las monjas, fue obsequiado con un “ surtido de golosinas excelentes”, que probablemente incluían los dulces abrillantados y los confites que las monjas elaboraban.
Iniciado en el siglo XIX, hacia 1.832, según la descripción que hizo de la Provincia el Gobernador Juan de Dios Picón, en la ciudad de Mérida abundaban toda clase de verduras, granos y frutas, como la manzana, durazno, membrillo, el higo, naranja y la chirimoya. Algunas de estas frutas fueron aprovechadas por las monjas del Convento de Santa Clara para confeccionar dulces, que imitaban toda clase de flores y frutas con los que los habitantes de esta ciudad adornan las mesas de su convites.
A mediados del siglo XIX, a Mérida llegaban el Trigo y la Cebada de Mucurubá y la Culata, el maíz de Tabay y el Valle, la caña de azúcar de la Punta y Ejido, el café y el cacao de los Guáimaros y las vegas del Chama, y gozaban de prestigio las manufacturas de alfombras y pellones de lana, sus hamacas, sus lienzos de algodón y las diferentes clases de conservas y confituras que se llevan a Ciudad Bolívar por el Orinoco.
Observamos que, eran famosos sus bocadillos de “cajita”, sus dulces abrillantados y sus confites. Entre 1.870 y 1.880 salían continuamente para Barinas y El Tocuyo, “arreos de mulas” cargadas de bocadillos, elaborados principalmente en la Población de La Punta ( ahora la Parroquia).
En esos años, visitó Mérida el viajero alemán Anton Goering, y elogió los dulces y pasteles afamados por todo el país, y en cuya confección las damas merideñas descuellan con primor.
Las “donadas” del Convento de las Clarisas realizaban en azúcar los símbolos y emblemas del Antiguo y el Nuevo Testamento: el Cordero Pascual, el Buen Pastor, el Viñedo de la Eucaristía.
En 1.874 los enfrentamientos del Gobierno Nacional, presidido por Antonio Guzmán Blanco, con la iglesia venezolana, habían llegado a un punto crítico. Ese año, Guzmán Blanco convirtió a la Iglesia de la Santísima Trinidad, de Caracas, en Panteón Nacional, y ordenó la Disolución de Conventos y Seminarios. El Convento de Santa Clara en Mérida fue uno de ellos. Para Julio de ese año las monjas Clarisas estaban dispersas, y su convento expropiado, esperando por otros destinos. Y dos años más tarde, en 1.876, comenzó la demolición del extinguido convento para alojar al mercado público de la ciudad.
Pero las enseñanzas dejadas por las monjas Clarisas florecieron en las manos de las damas merideñas. Su recuerdo quedó, además, en fragmentos de anónimos poemas:
Quien bebiera chocolate
Con canela y nuez moscada
De queso buena tajada
Y un mojicón de arreviate.
Es bebida deliciosa
Dicen las monjas Clarisas
Es el néctar de la Diosa
Lo aseguran las Novicias.
En 1.883, Mérida envió a la Exposición Nacional de Venezuela, realizada en Caracas, muestras de Conserva de Membrillo, manzana, durazno, tomate y guayaba, así como bocadillos de limón, manzana y guayaba.
Hacia 1.889, según Don Tulio, el bocadillo de Guayaba, a pesar de su exquisitez, era difícil encontrarlo, porque no habían fábricas conocidas ni plantaciones de guayaba propiamente dichas. El bocadillo se hace, se seca al sol, se vende y hasta se come, todo como un secreto.
Lo contrario sucedía con el bocadillo de membrillo, que venía envasado en cajitas de madera, y resultaba de fácil adquisición, y se enviaba fuera de Mérida.
El de guayaba, ofrecido en otras partes del país como procedente de Mérida era, sencillamente, una estafa, pues resultaba “ una conserva tiesa y rejuda que fatiga a las mandíbulas”, y en nada se parecía al verdadero, a aquel manjar deleitoso que solo se deshace sobre la lengua, obligando al dichoso mortal que lo paladea á hacer castañetas con los labios de puro gusto”.
Los dulces abrillantados, en cambio, siguieron produciéndose y vendiéndose en algunas pulperías y hoteles de la ciudad.
Los ingredientes de los dulces abrillantados o brillantes como también se les llamaba, eran simples: azúcar, esencias de frutas, leche, tintes vegetales_ como la cochinilla_ y agua. El secreto estaba en la obtención del “punto” y la técnica era mantenida en secreto por cada familia.
DULCERIA:
Aleados: en los Municipios Santos Marquina, Libertador, Miranda.
Alfondoque: en los Municipios Rivas Dávila, Campo Elías, Zea, Tovar, Pinto Salinas
Arroz con Leche y Coco : en los Municipios Pueblo Llano, Miranda.
Arroz con Leche: en los Municipios Rivas Dávila, Cardenal Quintero, Sucre, Tovar, Zea.
Batidos de Papelón : en los Municipios Justo Briceño, Campo Elías, Sucre.
Bizcochuelo: en los Municipios Santos Maquinas y Rangel.
Catalinas: en el Municipio Miranda.
Coco con Piña: en el Municipio Cardenal Quintero.
Conserva de Coco: en los Municipios Alberto Adriani Rivas Dávila.
Conserva de Leche: en los Municipios Alberto Adriani, Santos Marquina Rangel, Rivas Dávila.
Currunchete: en los Municipios Antonio Pinto Salinas, Santos Marquina, Sucre, Cardenal Quintero, Libertador, Campo Elías.
Dulce Abrillantados: en los Municipios Antonio Pinto Salinas, Santos Marquina, - Cardenal Quintero, Libertador, Campo Elías.
Dulce de Arroz Molido: en el Municipio Cardenal Quintero.
Buñuelos de Harina: en el Municipio Cardenal Quintero.
Dulce de Cabello de Ángel: en todo el Estado
Dulce de Chayota: en el Municipio Arzobispo Chacón.
Dulce de Durazno: en los Municipios Cardenal Quintero, Arzobispo Chacón, - Aricagua, y Guaraque.
Dulce de Fresas: en los Municipios Antonio Pinto Salinas, Guaraque.
Dulce de Guayaba: en el Municipio Andrés Bello.
Dulce de Higo: en los Municipios Justo Briceño, Cardenal Quintero, Sucre, - - Campo Elías, Rivas Dávila, Aricagua, Arzobispo Chacón, Padre Noguera.
Dulce de Leche: en los Municipios Rivas Dávila, Zea, Tovar.
Dulce de Lechosa: en todo el Estado Mérida.
Dulce de Naranja y Piña: en el Municipio Guaraque.
Dulce de Plátano: en los Municipios Alberto Adriani, Caracciolo Parra y Olmedo
Dulce de Toronja: en el Municipio Alberto Adriani
Dulce de Uva: en el Municipio Guaraque.
Dulcería a base de Coco: en el Municipio Tulio Febres Cordero
Higos Rellenos: en el Municipio Libertador.
Majarete de Maíz: en los Municipios Arzobispo Chacón , y Sucre.
Mantecadas de Harina de Arroz : en el Municipio Libertador.
Mantecadas de Harina: en los Municipios Antonio Pinto Salinas, Santos - Marquina, Rangel, Cardenal Quintero, Miranda.
Mermeladas: en los Municipios Rivas Dávila, Rangel, Santos Marquina, Zea, Tovar, Pinto Salinas.
Paledonias: en el Municipio Santos Marquina.
Pan Casero: en el Municipio Campo Elías.
Regañonas: en el Municipio Santos Márquina.
Zanahoria y Piña: en el Municipio Cardenal Quintero.
ALGUNOS PLATOS
Dulces abrillantados: Al parecer el Convento de Las Clarisas fue responsable en buena medida de esta exquisitez. Se trata de una pasta elaborada con leche y azúcar, con la cual se elaboran diferentes figuritas que se pintan y abrillantan.
Pizca Andina: Es una sencilla receta, que en esta tierra se le confieren propiedades reconstituyentes. Se prepara con base de leche, huevos, papas, cilantro y sal. Esta sopa es perfecta para apaciguar el frío que se siente en los altos páramos.
Almojabanas: Son una especie de tortitas elaboradas con queso, azúcar, mantequilla y almidón. Se pueden conseguir en cualquier panadería de la Ciudad de Mérida.
Mantecadas: Constituyen panes ovalados y esponjosos elaborados con huevos, mantequilla, azúcar, harina de arroz y de maíz.
Mazamorra: Es un atol muy común en los hogares merideños para los días de Semana Santa. Se preparada con maíz, panela (papelón), especies dulces y leche.
Sopa de Arvejas: Se encuentra presente en todas las regiones del Estado Mérida.
Acemas: Pan dulce popular en los pueblos del páramo que acompaña por lo general el desayuno junto a la cuajada fresca.
Arepa de harina de trigo: Elaborada con huevos, mantequilla, azúcar y sal. Es tradicional para los desayunos y cenas del Estado Mérida.
Pan andino: Es junto a la arepa, uno de los acompañantes más populares de las comidas Merideñas, una de las diferencias del pan andino con el pan tradicional es el uso de afrecho de trigo.
Calentao: Su historia se desliza en el tiempo, conjura la mañana con la neblina, carga de aroma natural el paisaje y hace recobrar las ardientes fuerzas para volver a la faena. Con una variedad de planta se prepara el calentao, nuestra bebida típica que surge de mezclar la miel de panela con tres tipos de Frailejón, hierva de oso, hierva de conejo, salvia real, menta, poleo del páramo, chuchuguasa, dictamo real, viravira, quina, bejuco, palo de arco, nuez moscada, manzanilla, hinojo, guayabita, canela, pimienta negra, anís y clavito. Son 27 ramas, las que no se nombran forman parte del secreto de su elaboración.
Chicha Andina: Preparada con maíz, papelón y especias. Esta bebida un poco fuerte (fermentada) es compañera inseparable de los también tradicionales pastelitos andinos.
Leche de burra: Ancestro del ponche crema, se prepara con huevos, miche callejonero y miel de panela.
Levanton andino: Es un afrodisíaco por excelencia, esta bebida es tradicional en los pueblos del páramo, se prepara mezclando ingredientes como: huevos de codorniz, huevas de pescado, frutas frescas, brandy, vino tinto, leche y otros.
Bizcochuelos: En Mérida, están íntimamente ligados a las Paraduras de Niño, en la cual, después de terminados los pasos que constituyen la celebración, se reparte entre los invitados vino con bizcochuelos.
Mistela: Esta preparación también se conoce como “miaos del bebé” porque se ofrece en ocasiones de un nacimiento, por ello pertenece a la historia de los mejores merideños. Consumida en pequeños sorbos y en cantidades mesuradas, la mistela dulce, fuerte y aromática, y con su color miel, transporta gradualmente los sentimientos al reino de la gloria breve. Y en cantidades indiscretas, es un seguro camino a las puertas del infierno. Se prepara con ramas medicinales, especias dulces, papelón y aguardiente. Algunas beses se le agrega frutas.
La Trucha: Aunque este pez de agua dulce no es autóctono merideño, a partir del año 1938 aproximadamente, en que fueron sembrados nuestros ríos y lagunas con truchas de la variedad arco iris; empezó a formar parte importante de la dieta del merideño. Se prepara en diversas formas: al ajillo, frita, en pastelitos, ahumada, rellena, entre otras.
Vinos artesanales: Principalmente de moras y naranja, estos vinos se están elaborando en varios puntos del Estado, obteniendo gran aceptación por parte propios y extraños.
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